Ricardo Castro Herrera

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                                                      Ricardo Castro Herrera 1864-1907
                                                                 pianista y compositor

El maestro Ricardo  Castro Herrera vio  nació en la ciudad de Durango, Capital del estado del musmo nombre, el 7 de febrero de 1864. 
Sus padres fueron el licenciado don Vicente Castro y Doña María de Jesús de Castro.
Desde los 6 años inicio sus estudios musicales, en Durango, con el maestro Pedro H. Ceniceros.
A los 13 años, al haber sido elegido su padre, diputado, se traslado con su familia a la Ciudad de México en donde poco tiempo después, en enero de 19879, ingresó al Conservatorio Nacional de Música, y se inscribió en  le clase de piano a cargo del maestro Juan Salvatierra y en Armonía con el maestro Melesio Morales.
Eran tales las disposiciones musicales del joven Ricardo que, en ese año de ingreso al  conservatorio, aprobó los tres primeros grados de piano y el primero de armonía, y en el siguiente de 1880, aprobó el 4 y 5  de piano y el 2 de armonía. En 1881 aprobó el primer curso de perfeccionamiento de piano con el maestro Julio Ituarte y también el 3 de armonía. 
En octubre de 1883 terminó sus estudios en el Conservatorio Nacional de Música.
Con la facilidad que tenia para componer, pronto sus ansias juveniles le llevaron a verter en el papel su famosisimo en inspirado vals capricho.
En mayo de 1883 fueron escogidas obras suyas como aportación artística que México enviaría a venezuela, en ocasión de la celebración del 1er contenario del gran Libertador Simón Bolivar, Las obra seleccionadas fueron las siguientes: La transcripción para piano, hecha por el, de Norma, de Bellini; Aires Nacionales Mexicanos, Capricho para piano y Enriqueta, mazurca para piano.

En agosto de 1883 terminó su Primera Sinfonía, la que dedicó al entonces director del conservatorio nacional de música,  Alfredo Bablot.

Con su gran talento y sus innatas facultades musicales que poseía, no es de extrañar que ya desde los 16 años de edad fuera todo un pianista, lo cual le valió que en 1885 el gobierno de México lo enviara a Nueva Orleans en los Estados Unidos de Norteamérica, a la exposición internacional, en representación de nuestro país, viaje que aprovechó realizando una gira, y se presentó en las siguientes ciudades norteamericanas: Filadelfia, Washington y Nueva York. 

A su regreso a México se dedicó a la enseñanza del piano, en el que siempre trató de superarse cada día, y a dar conciertos en varias partes del interior de la República.
 En esa época el maestro Ricardo Castro gozaba de una grande y merecida fama como pianista.
En 1895, organizó una corporación que se llamó  Sociedad Filarmónica Mexicana, con la que pretendió propagar la música de cámara. 

El 17 de febrero de 1900, fue nombrado catedrático de composición en el Conservatorio Nacional de Música, en sustitución del maestro Gustavo E. Campa, quien había sido comisionado para asistir a la Exposición de París.
En julio de 1901 fue nombrado profesor de principíos generales de pedagogía y sus aplicaciones a la música, en el Conservatorio Nacional, en sustitución del maestro Juan N. Cordero quien renunció; pero también presentón su renuncia el maestro Castro , el 7 de abril de 1902, para dedicarse a preparar unos conciertos, por lo que su puesto en el mencionado plantel lo ocupó un joven alumno suyo, Rafael J. Tello.

Los conciertos por los que tuvo que renunciar a su cátedra en el conservatorio, fueron tres, los cuales le había sido solicitados desde junio de 1901 por el director del diario El Imparcial, quien le ofreció pagarle durante un año lo que percibía mensualmente dando clases, si se dedicaba en ese año a la preparación de los citados conciertos. 

En 1902, en el teatro del renacimiento, llamado después Teatro Virginia Fabregas, ofreció los tres conciertos. Fue en el tercer concierto de esa serie, en el que estrenó con éxito clamoroso su famosisimo Vals Capricho, para piano y orquesta. En el intermedio de ese concierto el  poeta mexicano Amado Nervo, leyó una carta enviada por el Subsecretario de Instrucción Pública, Justo Sierra, anunciando que el señor presidente de la república Porfirio Díaz, deseaba que el maestro Ricardo Castro fuera a Europa a continuar sis estudios y a adquirir mayor caudal de conocimientos con objeto de impartirlos, posteriormente, en nuestra máxima casa de estudios musicales.

Durante su estancia en Europa percibió de nuestro gobierno una pensión de 500 francos mensuales.
 Regresó a México el 8 de octubre de 1906, y el 1 de enero del siguiente año lo nombraron director interino del conservatorio nacional de música.
El maestro Ricardo Castro no alcanzó a aplicar las enseñansas y experiencias que trajo de Europa, por que fue victima de una pulmonía que rápidamente lo llevó a la tumba. 
Por el fallecimiento del maestro Castro, la Secretaría de Instrucción Pública mandó enlutar tres días todos los establecimientos de enseñanza superior. Los funerales fueron presididos por Justo Sierra.

El maestro compuso además de las ya mencionadas, más de 100 obras, entre las cuales se encuentran nocturnos, mazurcas, polonesas, marchas, etc.
Este gran pianista mexicano murió el 28 de septiembre de 1907.






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